Antes de una presentación en la que te juegas gran parte de la nota de muchas asignaturas, lo normal hubiese sido que los nervios nos jugasen una mala pasada. Más aún cuando el tema es de un programa que aún no está terminado ni al 60%. Incluso un poco más cuando uno de tus compañeros se va de reuniones a Cádiz... Pero no en esta ocasión.
Los tres no sabíamos hasta justo antes de empezar las presentaciones el orden de exposición, pero aún así, cuando la profesora dijo que éramos segundos, los primeros de nuestra clase y empezamos como locos a dividirnos las diapositivas, decir el orden de exposición, el lugar donde nos íbamos a colocar... no me puse nervioso. Todo fue demasiado rápido, pero nos dio tiempo para es repaso de última hora, por lo que me tranquilicé al comprobar que sabía perfectamente lo que tenía que decir.
Cuando fue nuestro turno, hicimos una presentación seria y rápida (teníamos 5 minutos máximo) y los nervios no nos jugaron una mala pasada, la inexperiencia tampoco, por lo que gracias a mis compañeros, logramos pasar el reto.
El próximo día en clase haremos el turno de preguntas sobre las presentaciones, por lo que espero que no emborronemos la buena actuación en el auditorio y poder cerrar el curso bien y poder decir que se cierra el telón de esta asignatura.
No hay comentarios:
Publicar un comentario