Al igual que en la entrada anterior, trataré el tema de la asertividad.
Ya dije lo importante que es ser siempre asertivo durante cualquier conversación en el ámbito laboral, para poder responder a personas bárbaras o a peleles. Estas dos palabras tan opuestas son dos calificativos puestos a personas que te tratan de manera muy agresiva (bárbaras) o de manera muy pasiva (peleles).
Las personas agresivas se caracterizan por ser mandonas y egocéntricas, chillar a la hora de hablar, ser tajantes y que quieren destacar. Por otro lado, las personas pasivas son más bien tímidas, hablan con un tono de voz bajo, hablan dando rodeos y les cuesta regañar.
Sabiendo cómo se comportan estos dos tipos de personas opuestas (la mayoría de nosotros estamos en un punto intermedio), sabemos que si las tratamos con asertividad, seremos capaces de hablar libremente exponiendo nuestras ideas y logrando mantener un comunicación con estas personas.
En clase vimos un vídeo en el que un empleado se comunicaba en tres ejemplos muy claros con su jefa, en el que la jefa le decía que no estaba cumpliendo los objetivos. En el primer ejemplo, la jefa le trataba de un modo agresivo, por lo que él reaccionaba con agresividad. En el segundo ejemplo la jefa le trataba de forma pasiva, por lo que pasaba de ella y en el tercer ejemplo, la jefa y el empleado, de manera asertiva, entraban al despacho a hablar. Durante el vídeo se hacían parones en los que el empleado resaltaba aún más los rasgos agresivos y pasivos de su jefa y señalando el comportamiento asertivo como la manera correcta de comunicarnos.
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